Crecí bilingüe: Entrevista a Pablo Barriga Lebel

Hoy queremos presentaros a Pablo Barriga Lebel. Una entrevista interesante. Con su experiencia leemos cómo el multilingüismo y multiculturalismo puede incluso “retomarse” a través de los años tras convivir con un tercer idioma en la infancia. Esperamos que la disfruten como lo hicimos haciéndola.

PABLO , hijo de madre francesa y padre español, ha vivido entre tres lenguas durante toda su vida. Nació en Barcelona donde aprendió el catalán y luego se trasladó a Sevilla. Actualmente vive en Barcelona donde ha vuelto a retomar su vínculo con el catalán. Pablo es periodista nato y a ello dedica su carrera. Los que lo conocemos sabemos que su multiculturalidad ha enriquecido su vida y su visión del mundo de una manera inimaginable, siendo una persona muy abierta, con capacidad y desenvoltura en diferentes culturas y ambientes. Como muestra un botón, en su biografía y carrera profesional se puede ver cómo Pablo ha tenido una vida vinculada con el encuentro entre diferentes culturas e idiomas. Además es un papá ejemplar de dos niñas (por ahora) también bilingües.

foto entrevista pablo

  • ¿Qué recuerdos tienes de cómo aprendiste tus idiomas maternos?

Mi primera infancia de 0 a 8 años la pasé en Barcelona. Mi madre, francesa, siempre me hablaba en francés y mi padre, castellano-manchego, lo hacía en castellano. En la escuela todas las clases eran en catalán. Yo me comunicaba con mis compañeros de clase en castellano y ese era mi idioma preferido. El francés lo hablaba con mi madre, especialmente cuando íbamos a Francia o cuando venía algún familiar francófono a casa.

  • ¿Hay algo que durante tu infancia no te gustara de hablar otros idiomas o de tener otros idiomas en casa? ¿Recuerdas algún momento duro con alguno de ellos?

“Duro” no, pero sí especial en el sentido de la diferenciación. Me sentía diferente a los demás cuando hablaba en francés, pues de los tres idiomas que hablaba, era el que nadie entendía de mi entorno en Barcelona y luego en Sevilla. Llegué a pedirle a mi madre que no me hablara en francés delante de mis amigos. Pero luego en casa o con la familia francesa hablaba el francés sin complejos.

  •  ¿Hubo algún momento en que repudiaste alguno de ellos?

No, nunca, al revés, a medida que crecía tomaba cada vez más conciencia del privilegio y ventajas que suponía hablar varios idiomas.

  • ¿Qué crees que te ha aportado a tu vida el conocimiento de tus idiomas maternos?

Son parte de mi personalidad y me han ayudado a relacionarme con gente muy diversa, además de servirme para mi trabajo. Sin ir más lejos, el hecho de hablar francés hizo que yo fuese el enviado por mi trabajo a Haití. En ese viaje conocí a mi mujer y madre de mis hijas.

  •  ¿En qué relacionas cada uno de esos idiomas con aspectos de tu cultura?

A ver, mi lengua principal es el castellano y me siento muy identificado en mis pensamientos con ella. Humor, enfados, seducción, profesionalidad y prácticamente todas mis facetas personales están estrechamente vinculadas a dicho idioma. Mi francés lo relaciono más con mi relación maternofilial, es el idioma de la dulzura, la ternura, el afecto hacia mi madre y en general hacia todas las cosas “monas”. De pequeño siempre había gatos en casa y mi madre los adoraba y trataba con dulzura, como a mi. Seguramente es por eso que cuando intento comunicar con estos felinos les hablo siempre en francés. El catalán no lo considero una lengua materna, pero a diferencia del inglés, el cual he aprendido en la escuela a partir de los 11 años, lo siento más adherido a mi cultura, pues es un idioma que aprendí desde pequeñito y que me rodea culturalmente en el día a día, pues tras vivir fuera de Catalunya de los 8 a los 37 años, regresé a Barcelona en 2013, casi 30 años después. Y me resulta más fácil volver a aclimatarme a la cultura catalana, la entiendo mejor que si no hubiese aprendido el idioma de pequeño.

  •  Cuéntanos alguna anécdota “idiomática”.

Cuando tenía 14 años me mandaron de intercambio un verano a una familia de Kansas City. El día después de mi llegada a EE.UU., iba en el coche de mi familia de acogida muy callado, normal. Pat, la madre había vivido en 1962 en España y aunque en los últimos casi 30 años no había vuelto a hablar el idioma, decidió lanzarse a la piscina para romper el hielo y hacerme sentir más a gusto. Miró por la ventana y exclamó: Oh! Qué “cojones” tan bonitos hay en ese jardín. Era una pareja de conejos…

Pablo Barriga Le Bel

(Nacido el 29 de enero de 1976 en Barcelona e hijo de francesa y español).

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